Durante años, solicitar la Constancia de Situación Fiscal(CSF) se volvió una práctica común para poder emitir una factura. Tan extendida, que incluso llegó a la conversación pública: recientemente, el tema fue cuestionado directamente a la autoridad fiscal.
La respuesta del Servicio de Administración Tributaria(SAT) fue clara: la CSF no es un requisito obligatorio para emitir un CFDI.
Entonces, si no es obligatoria, ¿por qué tantas empresas continúan solicitándola? La explicación no está en la ley, sino en la operación diaria.
Para emitir correctamente una factura electrónica, el emisor necesita ciertos datos del receptor:
Aquí es donde se presenta el mayor punto de fricción.
En la práctica:
Cuando el código postal no coincide con el registrado para el RFC, la factura no pasa las validaciones del PAC, generando errores, cancelaciones y reprocesos.
Para evitar estos errores, muchas empresas comenzaron a pedir la CSF como medida preventiva. No porque la ley lo exigiera, sino porque era la forma más rápida de verificar:
Con el tiempo, esta práctica se generalizó y se interpretó como una obligación, generando:
Es importante subrayar que condicionar la emisión de una factura a la entrega de la CSF puede generar sanciones para el emisor.
El SAT ha aclarado que los datos necesarios para facturar pueden obtenerse mediante la Cédula de Datos Fiscales, sin necesidad de solicitar la constancia completa.
La diferencia es clave:
verificar datos no es lo mismo que exigir un documento que no es obligatorio.
Aquí es donde la tecnología y los procesos bien diseñados marcan la diferencia.
Contar con sistemas de facturación actualizados, validaciones automáticas y flujos claros para la captura de datos:
En Estela, ayudamos a las empresas a optimizar sus procesos de facturación electrónica, validar datos fiscales de forma correcta y evitar prácticas que generen riesgos o fricciones innecesarias.