El Servicio de Impuestos Internos (SII) ha presentado su estrategia para 2026 a través del Plan de Gestión de Cumplimiento Tributario (PGCT), un marco que busca fortalecer la recaudación fiscal mediante una transformación institucional basada en tres pilares: modernización organizacional, gestión por procesos y uso intensivo de datos e inteligencia analítica.
El objetivo es claro: reducir la evasión y la elusión tributaria, al mismo tiempo que se construye una administración tributaria más ágil, técnica y digitalizada.
Inteligencia de datos y gestión de riesgos
Uno de los ejes centrales de la estrategia del SII es el Modelo de Gestión de Cumplimiento Tributario (MGCT), un sistema que utiliza análisis avanzado de datos y metodologías de gestión de riesgos para orientar las acciones de fiscalización.
Este modelo opera a través de cinco etapas:
A partir de este enfoque, el SII busca caracterizar con mayor precisión a los contribuyentes, sus modelos de negocio y sus comportamientos tributarios.
El plan contempla además el uso de inteligencia artificial y análisis masivo de datos (Big Data) para detectar patrones complejos de evasión. Entre las áreas de mayor atención se encuentran los esquemas de facturación falsa y contribuyentes de alto riesgo, donde se utilizarán herramientas tecnológicas para identificar redes de relaciones y operaciones atípicas.
Gestión por procesos y fortalecimiento de la fiscalización
Para soportar esta estrategia tecnológica, el SII está impulsando un modelo de gestión institucional basado en procesos, que busca mejorar la eficiencia operativa y reducir cuellos de botella en la administración tributaria.
Una de las iniciativas más relevantes es la creación del proceso denominado “Operación Factura”, enfocado en asegurar la calidad e integridad de la información contenida en los Documentos Tributarios Electrónicos (DTE).
A través de análisis avanzados de datos, este proceso permitirá:
Para ello, el SII contempla la creación de un área especializada dedicada al análisis y control de DTE, consolidando la facturación electrónica como una de las principales fuentes de inteligencia fiscal.
Adicionalmente, el plan busca estandarizar las actuaciones jurídicas y de fiscalización, mediante la actualización de instrucciones relacionadas con recursos administrativos y la mejora de los tiempos de respuesta en solicitudes de los contribuyentes, reforzando la trazabilidad y la certeza jurídica.
Modernización institucional y fiscalización multijurisdiccional
La transformación del SII también incluye cambios organizacionales orientados a enfrentar desafíos emergentes como el crimen organizado y la creciente complejidad de las operaciones económicas globales.
Entre las iniciativas más destacadas se encuentran:
Uno de los cambios más relevantes será la implementación del modelo de multijurisdicción, que permitirá que equipos fiscalizadores auditen contribuyentes ubicados en regiones distintas a su jurisdicción habitual.
Este enfoque busca:
Desarrollo de capacidades y formación especializada
El SII también reconoce que la transformación tecnológica requiere capital humano capacitado para interpretar y aprovechar los datos.
Por esta razón, el Plan de Formación 2026 contempla más de 80 cursos de capacitación dirigidos a cerca de 900 funcionarios, enfocados en el uso estratégico de información, análisis de datos y herramientas tecnológicas.
La meta es consolidar una administración tributaria capaz de transformar la información disponible en acciones de fiscalización más efectivas y oportunas.
Un nuevo enfoque de cumplimiento tributario
La estrategia del SII para 2026 refleja una tendencia clara en las administraciones tributarias modernas: más tecnología, más datos y una gestión fiscal basada en análisis de riesgos.
Para las empresas, esto implica la necesidad de fortalecer sus procesos de cumplimiento tributario, trazabilidad de operaciones y calidad de la información fiscal reportada.
En Estela, acompañamos a las organizaciones en la optimización de sus procesos de facturación electrónica y cumplimiento tributario, ayudándolas a adaptarse a un entorno fiscal cada vez más digitalizado y basado en datos.